Con el apoyo del Prohuerta, un grupo de 40 agricultores santafesinos promueve la producción y conservación de semillas de 70 especies.Las semillas obtenidas se distribuyen en la comunidad.
“Nosotros estamos convencidos de que la semilla es vida y el hecho de compartirlas significa propiciar la vida”, aseguró Vicente Tosti, uno de los productores que integra la “Casa de semillas del Litoral”, una iniciativa que comenzó hace tres años en Santa Fe. A partir de su experiencia en el programa Prohuerta, alrededor de 40 agricultores de la zona producen sus propias hortalizas, conservan las semillas y las distribuyen en la comunidad.
Esta y muchas otras historias se retrataron en “La Matera”, un segmento del noticiero Pampero TV que se emite por la TV Pública de lunes a viernes a las 6 de mañana.
“Elegimos cuáles son las semillas que podemos reproducir y con mejor calidad. Luego la llevamos a la casa de las semillas y la distribuimos entre nosotros y con la gente”, explicó Tosti, quien destacó la importancia de este proyecto para contribuir con la soberanía alimentaria.
“El trabajo de la tierra te humaniza, te sociabiliza, porque además de entregar las semillas, nuestra función es dejar el espíritu que nos anima: el tratar de alimentarnos con aquello que nosotros mismos producimos”, remarcó.
El grupo está formado por productores urbanos y suburbanos de Santa Fe, San Jerónimo y San Justo, que se conocieron en los talleres y capacitaciones que ofrecía el Prohuerta, un programa llevado a cabo por el INTA junto con el Ministerio de Desarrollo de la Nación desde hace 25 años en la Argentina y una década en Haití.
“Gracias a nuestro trabajo en el programa, fuimos creciendo en conocimiento y en experiencia y eso nos llevó a vernos en la necesidad de difundir las semillas de lo que producíamos”, explicó Tosti. Las semillas que se multiplican y conservan son de especies hortícolas, florales, aromáticas y medicinales y también materiales agámicos (batata, ajos, mandioca).
Uno de los principales desafíos de esta iniciativa es intercambiar conocimientos entre los productores y hacer que esos saberes lleguen a la comunidad.
En Comunidad
Los productores siembran sus propias hortalizas y las destinan no sólo al consumo familiar, sino que también eligen los mejores ejemplares para la producción de semillas de 70 especies que conservan y reparten.
“Si cada uno de nosotros se relaciona con 10 o 20 familias, el alcance que podríamos tener es muy amplio”, observó. De la iniciativa, participan algunos agricultores del departamento de Garay, quienes aportan a la conservación y multiplicación de batatas y mandioca.
Entre los objetivos que movilizan el proyecto, Tosti señaló que uno de los principales desafíos es intercambiar conocimientos y hacer que esos saberes lleguen a la comunidad. “Buscamos la manera de compartir y fortalecer nuestra experiencia como huerteros y nos pareció que la creación de esta casa era una buena alternativa”, indicó.
Por último, cabe destacar que el grupo se presenta en ferias de semillas y encuentros de productores agroecológicos que se realizan a escala local, regional, nacional e, incluso, participaron de algunos eventos en Brasil.
“La Casa de Semillas del Litoral es un espacio abierto, en permanente construcción y crecimiento y siempre dispuesto a recibir nuevos socios y socias y nuevas variedades para conservar y multiplicar”, enfatizó Tosti.
















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