De acuerdo con los datos del 44º informe de la Red Nacional de Monitoreo, las poblaciones del insecto vector comenzaron a retraerse de forma generalizada, fundamentalmente en las zonas donde el frío ya se hizo sentir. Sin embargo, la situación en la provincia de Entre Ríos enciende alarmas locales: al igual que en las zonas endémicas del norte, la falta de heladas importantes en territorio entrerriano permite que prevalezcan altos valores de abundancia de la plaga.
El escenario nacional: Caída general y contrastes regionales
A nivel país, el informe —que relevó datos del 1 al 15 de junio de 2026— muestra un comportamiento heterogéneo pero con una tendencia a la estabilización en las zonas Centro-Sur y el Litoral.
NOA y NEA (Zonas endémicas): Siguen concentrando la mayor presión. En el NOA, el 83% de las localidades registraron la máxima categoría de abundancia (más de 100 adultos por trampa). En el NEA, el 54% se mantuvo en esos niveles críticos.
Región Centro-Norte: Evidencia una alta presión (presencia en el 97% de los lotes), pero con una baja notable en los picos de captura: las localidades con máxima abundancia cayeron del 81% al 64%.
Región Centro-Sur: El frío ya marca la cancha. Predomina la ausencia del vector (47% de las localidades) y sólo un 6% registró capturas altas.
Entre Ríos: Alerta por altos valores y la vigencia de “puentes verdes”
A diferencia de la tendencia de retroceso que se observa en otras latitudes, la provincia de Entre Ríos se mantiene como uno de los focos con mayores densidades poblacionales dentro de la región del Litoral.
Si bien a nivel regional las localidades con más de 100 adultos por trampa cayeron del 26% al 16%, Entre Ríos y Corrientes concentran los valores más altos. La explicación técnica radica en las condiciones meteorológicas: la ausencia de heladas severas y tardías en la provincia ha permitido que el vector sobreviva con facilidad de cara al invierno.

Paralelamente, el 49º Informe de la Red de Monitoreo local (INTA Centro Regional Entre Ríos), correspondiente al período del 3 al 10 de junio, ratifica esta preocupación:
Se detectó la presencia de Dalbulus maidis en 8 de los 12 sitios monitoreados por los profesionales de la red provincial, utilizando metodologías de observación directa, golpes de red y trampas cromáticas adhesivas.
El dato más crítico para los productores entrerrianos es que las poblaciones de chicharritas continúan siendo elevadas en plantas voluntarias de maíz (“guachos”). Al no registrarse heladas que quemen estos cultivos remanentes, los maíces voluntarios actúan como un “puente verde” ideal, permitiendo que la plaga se alimente y refugie de cara a la próxima campaña agrícola.

Recomendaciones clave para la región
Ante este escenario de persistencia en Entre Ríos, los especialistas del INTA y del Círculo de Ingenieros Agrónomos de Victoria (CIAV) enfatizan la necesidad de un monitoreo activo y sistemático durante todo el período otoño-invernal.
Para mitigar el riesgo y evitar que las poblaciones sigan firmes hasta la siembra de la próxima campaña, se sugiere:
Eliminación de maíces voluntarios: Es una tarea prioritaria para cortar el ciclo de alimentación del vector.
Seguimiento riguroso: Continuar evaluando no solo los lotes de maíz, sino también cultivos invernales como avena, trigo, colza, vicia y alfalfa, donde el insecto puede buscar refugio.















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