Según el relevamiento, la superficie implantada con estos planteos en la provincia se estima en unas 20.000 hectáreas. En cuanto al estado fenológico, los cultivos transitan etapas que van desde R4 (grano pastoso) hasta R6 (madurez fisiológica).
A nivel provincial, la condición del cultivo se distribuye de la siguiente manera: el 18% se encuentra en estado Muy Bueno, el 39% en Bueno, el 33% en Regular y el 10% en Mala condición.
Uno de los datos más relevantes del informe es que la suma de las categorías Buena y Muy Buena alcanza el 57%, lo que implica un incremento de 7 puntos porcentuales en comparación con la evaluación realizada quince días atrás. Esta mejora está directamente vinculada al impacto positivo de las últimas precipitaciones sobre los cultivos.

Por otro lado, el 43% restante, correspondiente a las categorías Regular y Mala, responde a distintos factores adversos. Entre ellos se destacan la falta de lluvias en etapas clave como la emergencia y el período crítico. Además, en menor medida, se detectaron plantas con síntomas asociados a enfermedades transmitidas por la chicharrita.
Estas condiciones han generado consecuencias en el desarrollo del cultivo, como menor densidad de plantas, reducción en la altura, menor área foliar y espigas de menor tamaño, lo que podría impactar en los rendimientos finales.
El informe también incluye un análisis detallado por zonas dentro de la provincia, reflejando la heterogeneidad en la evolución del cultivo según la disponibilidad hídrica y las condiciones sanitarias.














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