Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.
Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos.
Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon.
El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera.
Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: “Respetarán a mi hijo”.
Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: “Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia”.
Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?».
Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo.»
Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?
Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos.»
Amén y ¡ adelante !
Hoy celebramos la fiesta de las Santas Tais y Pelagia
Las Santas Tais y Pelagia fueron dos mujeres pecadoras que se arrepintieron, encontraron la misericordia de Dios y se volvieron penitentes. Tais fue una meretriz de Alejandría y Pelagia una bailarina de Antioquía.
De acuerdo a la leyenda, Santa Tais era una pecadora pública en Egipto del siglo IV que fue convertida por el Obispo egipcio de la Tebaida Superior, San Pafnucio, llevada a un convento y encerrada en una celda.
Luego de tres años de penitencia fue liberada y ubicada entre las monjas, pero solo vivió catorce días más, muriendo penitente.
Es patrona de Alejandría y se la representa arropada con ricas y coloreadas sedas, con un espejo, símbolo de la coquetería, y una gargantilla de perlas que representan sus riquezas mal adquiridas.
Por su parte Santa Pelagia era pagana, nació en el siglo IV, y se convirtió al cristianismo gracias al Obispo de Antioquía.
Bastó oírlo para que Dios la moviera a sincera conversión, pidiera el bautismo y cambiara sus danzas, sus máscaras y abalorios por la penitencia.
Una vez bautizada fue a Jerusalén y vivió tres años en un monasterio del Monte de los Olivos bajo disfraz de hombre y haciéndose llamar fray Pelagio. Es patrona de cómicos y arrepentidos, y tiene por atributo una máscara teatral.














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