Un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Cuál es el primero de los mandamientos?».
Jesús respondió: “El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas.
El segundo es: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos”.
El escriba le dijo: “Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios”.
Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: “Tú no estás lejos del Reino de Dios”. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Amén y ¡ adelante !
Hoy la Iglesia celebra a Santa Francisca Romana, patrona de los conductores
El 9 de marzo la Iglesia celebra la Fiesta de Santa Francisca Romana, patrona de los conductores. Soportó muchas pruebas como la muerte de sus hijos, quedar viuda y ver sus tierras confiscadas. En medio del sufrimiento tuvo la gracia de poder ver a su ángel de la guarda que velaba por ella todo el tiempo y la guiaba.
En diálogo con ACI Prensa el benedictino olivetano, P. Teodoro Muti, expresó que “Santa Francisca Romana fue la Madre Teresa del siglo IV. Era la santa de los pobres y necesitados. Pertenecía a una familia rica y noble, pero asistía a los enfermos en los hospitales y se preocupaba también por su salud espiritual”.
Ella describió así a su ángel de la guarda: “era de una belleza increíble, con un cutis más blanco que la nieve y un rubor que superaba el arrebol de las rosas. Sus ojos, siempre abiertos tornados hacia el cielo, el largo cabello ensortijado tenía el color del oro bruñido”.
Cierto día el escéptico papá de Francisca le pidió el honor de que le presente a la criatura que él consideraba imaginaria. Ella tomó la mano del ángel, la juntó con la de su padre y los presentó. El hombre pudo ver a al ser celestial y no dudó nunca más.
Santa Francisca instituyó la Congregación de Oblatas de María (Oblatas de Tor de`Specci), bajo la regla de San Benito. Partió a la Casa del Padre en 1440 y su confesor, el P. John Matteotti, escribió su biografía. Fue canonizada en 1608.
Los 9 de marzo es una grata tradición romana reunir una multitud de coches en las inmediaciones de la Iglesia de Santa Francisa Romana (o también conocida con el nombre de Santa Maria Nova) para recibir la bendición de la santa, patrona de los conductores.














Comentar