De acuerdo al relevamiento nacional —correspondiente al período entre el 17 de marzo y el 1° de abril—, las regiones del NOA y NEA mostraron los mayores niveles poblacionales, con el 67% de las localidades registrando capturas superiores a 100 insectos por trampa. En el Litoral, en tanto, el 70% de las trampas detectó presencia del vector, y un 24% alcanzó la categoría más alta, con focos destacados en territorio entrerriano.
“Es importante seguir generando información sobre todo el patosistema, monitoreando trampas y cultivos, remitiendo insectos a la red entomológica e inspeccionando síntomas foliares”, explicó Alejandro Vera, coordinador de la Red Nacional, al subrayar la necesidad de anticiparse a futuras epifitias como la ocurrida en la campaña 2023/24.
Situación en Entre Ríos
A nivel provincial, el informe del INTA Centro Regional Entre Ríos —que abarca del 27 de marzo al 1° de abril— confirmó la presencia de Dalbulus maidis en 15 lotes de maíz y en un lote de avena.

Los monitoreos detectaron:
- En el departamento La Paz: 12 adultos en 160 golpes de red sobre plantas voluntarias de maíz.
- En el departamento Uruguay: un promedio de 1,8 chicharritas por planta (sobre 50 plantas observadas).
- En Nogoyá: 10 adultos recolectados en un verdeo de avena.
Además, se observaron en algunos lotes puntuales plantas aisladas de maíz con síntomas compatibles con enfermedades asociadas a la chicharrita, lo que refuerza la necesidad de vigilancia permanente.

Recomendaciones y alerta temprana
Los técnicos coinciden en que el contexto actual —con incremento poblacional pero bajo impacto sanitario generalizado— debe ser aprovechado para fortalecer el monitoreo y la generación de información.
En ese sentido, recomiendan:
- Intensificar el uso de trampas cromáticas adhesivas.
- Realizar observaciones directas en cultivo.
- Identificar síntomas foliares compatibles con el complejo de achaparramiento.
- Remitir muestras para evaluar la infectividad del vector.
La Red Nacional de Monitoreo, impulsada por entidades como MAIZAR, INTA, Aapresid y CREA, surgió en 2024 tras el fuerte impacto del achaparramiento del maíz, con el objetivo de brindar información estratégica para la toma de decisiones.
En un escenario climático y productivo dinámico, los especialistas advierten que el seguimiento sistemático será clave para evitar nuevas pérdidas en futuras campañas y mejorar el manejo integrado de esta plaga que ya se instaló como una de las principales amenazas del cultivo de maíz.















Comentar