Jesús propuso a la gente otra parábola:
“El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo.
En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas”.
Después les dijo esta otra parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa”.
Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.
Amén y ¡ adelante !
Hoy es fiesta de San Pedro Crisólogo, el hombre de palabras de oro
“Llevemos íntegra y con plena semejanza la imagen de nuestro Creador: no imitándolo en su soberanía, que sólo a él corresponde, sino siendo su imagen por nuestra inocencia, simplicidad, mansedumbre, paciencia, humildad, misericordia y concordia”, decía San Pedro Crisólogo, Doctor de la Iglesia, cuya fiesta es cada 30 de julio.
San Pedro nació en Italia por el año 400, estudió las ciencias sagradas y fue formado por Cornelio, Obispo de Imola, quien le ayudó a comprender que en el dominio de las pasiones de sí mismo estaba la verdadera grandeza y que éste era el único medio de alcanzar el espíritu de Cristo. El mismo prelado le confirió al santo la orden diaconal.
Cuenta la tradición que por aquel tiempo el Arzobispo de Ravena falleció, entonces el clero y el pueblo eligieron a su sucesor. Luego pidieron al Obispo Cornelio que encabezara la comitiva de esta solicitud al Papa San Sixto III en Roma. Pedro -quien no era el candidato elegido-, formaba parte de la comitiva que lideraba el prelado.
Se cuenta que el Pontífice tuvo una visión de San Pedro y San Apolinar, primer Obispo de Ravena, quienes le ordenaron que no confirmase la elección que le estaban llevando.
De esta manera y siguiendo las instrucciones del cielo, el Santo Padre propuso para el cargo a San Pedro Crisólogo, quien luego recibió la consagración y se trasladó a Ravena.
La actividad pastoral del santo logró extirpar el paganismo y corregir abusos, escuchando con igual condescendencia y caridad a humildes y poderosos. Motivó siempre a la comunión frecuente y sus profundos sermones le valieron el apelativo de crisólogo, hombre de palabras de oro.
Después de recibir una revelación sobre su muerte que estaba próxima, San Pedro Crisólogo retornó a Imola, donde partió a la Casa del Padre el 31 de julio del 451 (otros afirman que fue el 3 de diciembre del 450). Fue declarado Doctor de la Iglesia en 1729 por Benedicto XIII.














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