Dios en la Tierra

Hoy es la fiesta de Nuestra Señora de los Ángeles, Patrona de Costa Rica

Viernes de la decimoséptima semana del Tiempo Ordinario. El santoral recuerda a San Pedro Fabro y a San Pedro Julián Eymard .Comentario del día : San Bernardo:“¿No es acaso el hijo del carpintero?”.Evangelio según San Mateo 13,54-58.

Al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados. “¿De dónde le viene, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros?

¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas?

¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?”.

Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo. Entonces les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia”.

Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

Amén

Hoy es la fiesta de Nuestra Señora de los Ángeles, Patrona de Costa Rica

Nuestra Señora de los Ángeles es una advocación mariana originaria de España que llegó a América en el período de la Conquista y fue declarada Patrona de Costa Rica por el Congreso de la República en 1824.

Fue ratificada como Patrona en los años 1924 y 2002 por el mismo Congreso; y en 1926 se le concedió la Coronación Pontificia.

En 2016 se celebra el 380 aniversario del hallazgo de esta imagen mariana en la ciudad costarricense de Cartago.

La imagen es pequeña y está hecha de roca volcánica, grafito y jade. Su color es negro y por ello a la Virgen se le llama cariñosamente “La Negrita”.

Fue en un lugar llamado “Puebla de los Pardos”, donde luego se construiría precisamente la Basílica de Cartago, donde según la tradición, el 2 de agosto de 1635 una mujer de nombre Juana Pereira vio sobre una roca una imagen de María con el Niño Jesús en brazos.

Se cuenta que la mujer trasladó la imagen a varios lugares, incluyendo una parroquia de la zona a pedido de un sacerdote, sin embargo la imagen solía desaparecer y volvía a aparecer sobre la roca de la primera aparición. Entonces, el pueblo se dio cuenta que el deseo de la Madre de Dios era que se construyera un templo en aquel lugar.

Primero se construyó allí una ermita y luego la Basílica. Y muy pronto se empezó a difundir entre la población la veneración a la santa imagen a quien se le llamaba Nuestra Señora de los Ángeles, por haberse aparecido el día en que la Iglesia celebra a la Virgen de este nombre.

Desde finales del siglo XIX miles de personas realizan una peregrinación anual llevando la imagen desde la Basílica de los Ángeles hasta la Catedral Nuestra Señora del Carmen, donde permanece hasta inicio de septiembre, cuando es devuelta a la basílica con una nueva romería.

En una carta enviada a los católicos en Costa Rica por la clausura del Año Jubilar del 2011 en honor a Nuestra Señora de los Ángeles, el Papa Benedicto XVI afirmó que esta devoción mariana es un signo sagrado de la religión cristiana y la fe en Latinoamérica.

Según informó Radio Vaticana, el Papa recordó que “existen innumerables signos sagrados capaces de difundir la religión cristiana sobre la tierra y de acrecentar la devoción de los fieles”, y entre estos testimonios “está también la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles conservada en la Basílica de Cartago”.

Además de esta ciudad de Costa Rica, existen otras basílicas en el mundo dedicadas a esta advocación mariana, especialmente en Italia donde se encuentran tres. La más importante está ubicada en la ciudad de Asís, donde San Francisco recibió su vocación en el año 1208.

En el 1216, en una visión, San Francisco le pidió al Señor, que se encontraba junto a la Virgen sus ángeles, que le concediese una indulgencia a cuantos visitasen la Iglesia dedicada a la Virgen bajo la advocación de María de los Ángeles.

El Señor aceptó y le ordenó que se dirigiese a Perusa, para obtener del Papa el favor deseado. Esta indulgencia conocida como “la indulgencia de la Porciúncula” o “el Perdón de Asís”, fue aprobada por el Papa Honorio III.

Hoy se conmemora a San Pedro Fabro, discípulo de San Ignacio de Loyola

Pedro Fabro nació el 13 de abril de 1506 en Saboya, Francia. Fue el mayor de una familia devota y moderadamente próspera, que vivía del campo y del pastoreo. A los dieciséis años fue enviado a estudiar a La Roche, bajo el cuidado de Pierre Veillard, un santo y erudito sacerdote que ejerció en él una gran influencia.

En 1525 ingresó en el Colegio de Montaigu en la Universidad de París, pero pronto se trasladó al de Santa Bárbara, donde compartió alojamiento con San Francisco Javier, con quien conocería a San Ignacio de Loyola.

Las dudas y tentaciones sobre su futuro asaltaron a Fabro, pero aconsejado por Ignacio, hizo la primera semana de los “Ejercicios Espirituales”, y superó sus problemas convirtiéndose en su primer discípulo en París.

En 1530 recibió el grado de bachiller y de licenciado en Artes, y empezó seis años de estudio intermitente de teología. A inicios 1534 hizo los Ejercicios Espirituales completos, bajo la guía de Ignacio, penetrando en ellos tan profundamente que, más tarde, Ignacio lo consideró el mejor director de Ejercicios, entre todos sus compañeros.

Se ordenó en mayo y celebró su primera Misa (15 agosto 1534) en Montmartre, donde San Ignacio y sus otros compañeros hicieron votos de pobreza, castidad y obediencia y de trabajar apostólicamente en Tierra Santa.

Después Fabro tendría un papel muy activo en la consecución de la aprobación de la Compañía de Jesús por parte del Papa Paulo III. Murió el 1 de agosto de 1546 en Roma, como teólogo pontificio. Fue beatificado por Pío IX en 1872 y su fiesta se celebra cada 2 de agosto.

Se sabe de él que tenía un extraordinario don para la amistad. Por doquier su sencillez y simpatía, unidas a un sólido saber, despertaban el amor de Dios en los que trataba y preparaba el camino para la naciente Compañía de Jesús.

El primer jesuita alemán, Pedro Canisio decía de él, que “nunca había encontrado un teólogo más profundo o un hombre de tan impresionante santidad… todas sus palabras estaban llenas de Dios”.

Esto se reflejaría en su Memorial, su diario espiritual, escrito principalmente entre junio de 1542 y mayo 1545. Después de los Ejercicios espirituales y las Constituciones, el Memorial de Fabro es el documento considerado más precioso de la espiritualidad de la Compañía de Jesús.

Su propósito era relatar las gracias divinas que recibió, para discernir mejor la dirección del Espíritu que lo guiaba. Desgraciadamente, el manuscrito permaneció inédito durante tres siglos.

Su vida demuestra cómo el carisma original de los jesuitas fue recibido, reflejado e irradiado por una personalidad considerada más sencilla y menos profunda, y más alegre y menos austera que la de su principal fundador, San Ignacio.

El 17 de diciembre de 2013 el Papa Francisco, con su autoridad de Pontífice, inscribió en el libro de los Santos al sacerdote jesuita Pedro Fabro.

Más adelante el 3 de enero de 2014, al presidir la Misa de Fiesta del Santo Nombre de Jesús en la Iglesia del Gesú de Roma, el Santo Padre señaló que “Fabro fue devorado por el intenso deseo de comunicar el Señor”.

“Si nosotros no tenemos su mismo deseo, entonces necesitamos detenernos en oración y, con fervor silencioso, pedir al Señor, por intercesión de nuestro hermano Pedro, que vuelva a seducirnos: con ese hechizo del Señor que llevaba a Pedro a todas estas ‘locuras’ apostólicas”.

Hoy es la fiesta de San Pedro Julián, apóstol de la Eucaristía

La Iglesia celebra hoy 2 de agosto a San Pedro Julián Eymard, conocido como el Apóstol de la Eucaristía y fundador de los Sacerdotes, las Siervas y la Archicofradía del Santísimo Sacramento.

Pedro Julián nació en Francia en 1811, trabajó desde muy joven con su padre y en sus horas libres estudiaba latín y recibía clases de un sacerdote. Más adelante ingresa al seminario y en tres años es ordenado sacerdote.

Con el permiso de su obispo ingresó a la Congregación de los Maristas. El centro de su vida espiritual siempre fue la devoción al Santísimo Sacramento y poco a poco fue profundizando en la idea de glorificarlo.

Decidió retirarse de la Compañía de María y fundó la Congregación de Sacerdotes adoradores del Santísimo Sacramento. Luego iniciaría las Siervas del Santísimo Sacramento y la Liga Eucarística Sacerdotal. Asimismo organizó la Archicofradía del Santísimo Sacramento. Asimismo escribió varias obras sobre la Eucaristía.

“Es un santo”, decía San Juan María Vianney de Pedro Fabián. “El mundo se opone a su obra porque no la conoce, pero se trata de una empresa que logrará grandes cosas por la gloria de Dios. ¡Adoración Sacerdotal, que maravilla! … Decid al P. Eymard que pediré diariamente por su obra”, afirmó el Cura de Ars.

Después de un largo periodo de sufrimiento a causa de diversas enfermedades y de haber llevado con valentía las dificultades de impulsar obras religiosas para la salvación de las almas, San Pedro Julián partió a la Casa del Padre el 1 de agosto de 1868. Fue canonizado en 1962 por San Juan XXIII.

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