Datos destacados del relevamiento
Detección mínima: Se constató la presencia del insecto vector en solo 1 de los 16 lotes monitoreados a nivel provincial.
Metodología de muestreo: Las lecturas se realizaron mediante 160 golpes de red de arrastre en cultivos no hospedantes (como trigo, avena, raigrás, colza, vicia y alfalfa), complementadas con capturas en trampas cromáticas adhesivas.
Cooperación técnica: El informe contó con el aporte técnico de profesionales del Círculo de Ingenieros Agrónomos de Victoria (CIAV), la AER Victoria y la EEA Paraná del INTA.

Factores determinantes: clima y plantas voluntarias
Según señalan las consideraciones técnicas del reporte, la acentuada disminución en la captura de adultos responde principalmente a dos factores clave:
Bajas temperaturas: Las heladas y los registros térmicos reducidos del período invernal impactaron de forma directa en la supervivencia del vector.
Control de hospederos: El descenso térmico también redujo la viabilidad de las plantas de maíz guacho o voluntarias que habían emergido tras las precipitaciones recientes en las distintas zonas agrícolas entrerrianas.
Recomendación clave para productores y técnicos
A las puertas de las labores de siembra de maíz de primera, desde el INTA enfatizan que el monitoreo en cultivos no hospedantes sigue siendo fundamental.
Asimismo, se insiste en la realización de análisis moleculares para determinar el porcentaje de vectores portadores de patógenos. Contar con esta información de manera anticipada resultará determinante para programar estrategias de manejo eficientes y reducir el impacto del achaparramiento del maíz (Spiroplasma).















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