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Precios récord y crisis logística global fuerzan un cambio de estrategia para la campaña 2026/27

El último informe de IF Ingeniería en Fertilizantes describe un escenario de extrema complejidad. El cierre de rutas clave en Medio Oriente y las restricciones de exportación en China han disparado los costos de importación, generando una parálisis comercial en Argentina y un inminente desplazamiento del maíz y el trigo hacia la soja.

El sector agrícola argentino se enfrenta a un “escenario muy complejo” marcado por una combinación de factores externos que amenazan la rentabilidad de los cultivos tradicionales. Según el reporte N° 16 de IF Ingeniería en Fertilizantes, la asequibilidad de los nutrientes para los productores ha caído a su peor nivel en años, provocando lo que los analistas denominan una “destrucción de la demanda”.

Un mundo con fronteras cerradas y oferta limitada

La crisis actual tiene sus raíces en una logística global severamente interrumpida. El Estrecho de Ormuz permanece cerrado al tránsito de carga seca, lo que ha dejado atrapados múltiples buques y ha bloqueado la salida de urea y amoníaco desde Irán y otros puntos estratégicos de Medio Oriente.

A este bloqueo se suma la política de China, que ha prohibido la exportación de ácido sulfúrico hasta finales de año, encareciendo drásticamente la producción de fertilizantes fosfatados a niveles que no se veían desde la crisis de 2022. Mientras tanto, la demanda masiva de India está absorbiendo la poca oferta disponible de proveedores como Rusia y Egipto, dejando al resto de los mercados —incluido el sudeste asiático y América Latina— con volúmenes mínimos y precios en máximos históricos.

El impacto en Argentina: Resistencia y brecha de precios

En nuestro país, la reacción ha sido de cautela y parálisis. Los importadores argentinos se niegan a validar los altos costos de importación. Existe hoy una brecha significativa: por ejemplo, importar MAP (fosfato monoamónico) costaría actualmente unos u$s 1.120/t FCA, mientras que en el mercado interno se vende a unos u$s 950/t FCA.Esta situación se repite con la Urea, donde los precios locales han bajado levemente pese a la tendencia alcista mundial, vendiéndose internamente a u$s 880-900/t FCA contra un costo de importación teórico de u$s 1.050/t. Como resultado, las compras locales están estancadas y las ventas minoristas han caído respecto al año anterior, lo que podría generar cuellos de botella logísticos ante compras de último momento.

Hacia una “sojización” por costos

La consecuencia más directa de esta crisis será un cambio radical en la planificación de la próxima temporada 2026/27. Con márgenes ajustados y precios internacionales de los granos en descenso, el costo de fertilizar se ha vuelto prohibitivo para muchos.Ante este panorama, los analistas anticipan que los productores priorizarán la siembra de soja, reduciendo la superficie destinada al maíz y al trigo, cultivos que exigen una inversión mucho mayor en nutrientes. En un mercado donde “cada decisión cuenta”, la eficiencia y el uso de inventarios existentes parecen ser las únicas herramientas para enfrentar un escenario de incertidumbre global.

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