Dios en la Tierra

¡Pro serenitate temporis! ¡Pluviam serenitate!

En todos los tiempos se sucedieron periodos lluviosos y de sequía; una eventualidad fuera del control de la población que la motivaría a elevar rogativas al Supremo Hacedor en súplica de remedio, bien para serenar el tiempo “pro serenitate temporis o pluviam serenitate ”, o para impetrar la lluvia “ad petendam pluviam”, en la constante lucha humana por la supervivencia y contra el furor de los elementos en ambas vertientes. El procedimiento de gestión y realización de rogativas estaba perfectamente burocratizado y quedaban registros documentales rigurosos y continuos en las actas municipales y en los capítulos catedralicios, documentos fiables y muy bien datados, que constituyen fuentes fidedignas importantes para su aplicación en estudios de Climatología Histórica. ¿Será el momento de hacer una rogativa ? ¡Pluviam serenitate !

En el primer tercio del siglo XVII, se habrían de manifestar estas condiciones adversas con singular magnitud, por sobrevenir y alternarse copiosas lluvias que provocarían la pérdida total de las cosechas, con la consecuente aparición del hambre y otras calamidades públicas de su entorno como la peste, padecidos con tal rigor y aflicción que las gentes llegarían a fallecer de inanición en plena calle, como habría de suceder en algunas localidades gallegas.

Generalidades

Rogativas son las oraciones públicas hechas a Dios para conseguir remedio en una grave necesidad. Generalmente consistían en procesiones que se hacían dentro o fuera del templo con carácter de penitencia y propiciación para la agricultura, acompañadas del rezo de letanías. Litúrgicamente fueron establecidas por la Iglesia para ser rezadas o cantadas en ciertas procesiones, probablemente en el siglo IV, aunque no se fijaron las fechas de su celebración hasta el pontificado de San Gregorio Magno en el año 590.

Tenían lugar dos veces en el año: en la festividad de San Marcos, las denominadas rogativas o letanías mayores, y, en los tres días anteriores a la Ascensión, las conocidas como rogativas o letanías menores. Además, con carácter extraordinario, el papa y los obispos podían prescribirlas en cualquier época del año en calamidades y necesidades públicas perentorias. Es muy posible que las Rogativas de San Marcos, suplantaran a las Robigalia romanas, tradicionales festejos de carácter agrícola, que se celebraban en la misma fecha en honor del dios Robigo, con procesiones a través de los campos y sacrificios de animales, que tenían como objetivo interesar a aquella divinidad pagana en el cuidado y protección de los sembrados.

Generalmente, las rogativas se hacían en el tiempo comprendido entre las festividades de San Marcos (25 de abril) y San Isidro (15 de mayo), período crítico para la esperada cosecha. Estas procesiones con oraciones y cánticos forman parte de una serie de ritos revestidos de cristianismo, pero mágicos en el fondo, comunes a muchos pueblos.

Procesiones de rogativas y otros antiguos ritos

En la creencia de que un cristo, virgen o santo podía – y debía – hacer llover, se sacaba del templo en solemne procesión su imagen, para que, al contemplar de cerca la calamitosa situación de los campos, decidiera apiadarse de ellos y ponerles remedio. A veces, esta salida no se producía y se reducía la ceremonia a cambiar de sitio la imagen dentro de la misma iglesia. En algunos lugares y cumpliendo un antiquísimo rito de inmersión, la efigie era empapada en agua o sumergida en ella, tal y como prescriben los métodos de la magia imitativa. No es que fuera una práctica acostumbrada, pero sí había pueblos en que la inmersión de imágenes era más bien una amenaza o último recurso, utilizado para convencerlas de que debían hacer llover.

Los días de rogativa eran días de penitencia. Durante siglos los fieles guardaron en ellos la abstinencia y el ayuno ordenados por la Iglesia. Tomaban parte en las oraciones y cánticos del templo y no trabajaban. Se suspendían todas las actividades y cerraban talleres y comercios. Acudían a las ceremonias y procesiones vestidos con modestos trajes oscuros o negros. En las rogativas más remotas, los asistentes acudían casi siempre descalzos, algunos ceñían sus cuerpos con cilicios y espolvoreaban sus cabelleras con ceniza.

Las rogativas más recientes consisten en una procesión acompañada del rezo de las Letanías de los Santos, seguida de la misa propia del día. Los celebrantes usan ornamentos morados y no hay música de órgano en la iglesia. Si es posible, la procesión se hace fuera del templo, orillando los campos, a los que el celebrante va aspergeando con agua bendita. Delante de la comitiva va la cruz procesional, entre ciriales, estandartes e imágenes. La procesión de rogativas tiene preces especiales en el Ritual, relativas a peticiones de lluvia para los campos, pan para cada día, abundancia de cosechas, fecundidad de los rebaños…

Ad pentendam pluviam y pro serenitate

Además de las rogativas pro-lluvia (ad petendam pluviam), había otras de signo contrario. Eran las rogativas( pro serenitate), que se hacían para que dejara de llover y que eran mucho menos frecuentes. Puede verse bastante información de este tipo de rogativas en obras de José María Fontana Tarrats. Transcribimos un ejemplo de alguna de ellas: “El 14 de abril de 1695, la ciudad de Orense pide celebración de rogativas a la Virgen de Reza, pero el Cabildo no accede “por cuanto el tiempo no estaba tan riguroso como lo representaban”. En Tuy, el 20 de Mayo, rogativa a San Julián para obtener buen tiempo; el 13 de junio se devuelve San Julián a su capilla; y el 29 de julio se vuelve en rogativa a San Julián para pedir buen tiempo. Parece fue verano nuboso…” ( Historia del clima del Finisterre gallego. Pág. 109 )

Gestión y organización de las rogativas

Estas ceremonias estaban regidas por los usos y costumbres de cada población, pero tenían todas unos signos comunes. La competencia primera para realizar rogativas era de las autoridades municipales. Después, la Iglesia se cuidaba del desarrollo de la actividad litúrgica pertinente. Su mecanismo de realización era siempre idéntico, con el siguiente esquema:

– Se produce una variación o anomalía ambiental.

– El gremio de hortelanos, labradores, ganaderos… transmite su inquietud a las autoridades municipales.

– El gobierno municipal evalúa la situación y toma las determinaciones convenientes para encargar algún tipo de rogativa a la Iglesia.

– Las autoridades eclesiásticas reciben la orden de hacer una rogativa y realizan las gestiones y convocatoria al público, si procede.

– Se realiza la rogativa en los plazos y modo estipulado por las autoridades municipales y eclesiásticas.
Las rogativas, fuentes documentales de la Climatología Histórica

El procedimiento de gestión y realización de rogativas estaba perfectamente burocratizado y quedaban registros documentales rigurosos y continuos en las actas municipales y en los capítulos catedralicios, documentos fiables y muy bien datados, que constituyen fuentes fidedignas importantes para su aplicación en estudios de Climatología Histórica. Además, tanto en las actas municipales como capitulares, intervenían y daban fe de la veracidad de lo registrado notarios públicos o personas de rango institucional similar.

En el caso concreto de las sequías, la documentación de archivos de carácter civil y religioso de las rogativas ad petendam pluviam, nos permite deducir la importancia y gradación de cada una de ellas, facultándonos para estudiarlas y clasificarlas, al menos, en los siguientes niveles:

– Prevención de sequía. Cuando existen datos de actos celebrados dentro de las iglesias locales, consistentes en rezos y oraciones al finalizar las misas.

– Sequía incipiente. Datos de actos, también en la iglesia, con exposición de reliquias o imágenes en lugar prominente, o mediante recorrido dentro del templo o su claustro.

– Sequía severa. Registros de Actos públicos fuera de la iglesia, aunque dentro de la población. Procesiones públicas por las principales calles con reliquias o imágenes sagradas.

– Sequía grave. Registros de actos públicos dentro de la población. Inmersiones en el agua de reliquias o imágenes sagradas de especial veneración local. Se prohibieron en 1619 por el deterioro que experimentaban las reliquias.

– Sequía crítica. Peregrinación fuera de la población, ordinariamente a Santuarios de especial veneración.
Para Barriendos y Martín Vide ( 1994-1995) “el potencial para el análisis climático sobre diferentes elementos meteorológicos y, especialmente la capacidad de iniciar su recopilación en cualquier país dentro del ámbito cultural católico, convierten a las rogativas en una herramienta nada despreciable de la climatología histórica.” Su estudio es un enorme y apasionante campo abierto a la investigación climática española.

Las rogativas, en las tradiciones y leyendas populares

Cuando la Meteorología aún no era ciencia, las rogativas ya formaban parte de la cultura de muy diversos pueblos. Los ceremoniales de sus ritos, cánticos, tradiciones y leyendas, vinculados casi siempre a la obtención de tiempos atmosféricos favorables al buen desarrollo de las cosechas agrarias, constituyen un extraordinario corpus de contenidos un tanto folclóricos, que forman parte de una sugestiva parcela de la ciencia del tiempo que se conoce como Meteorología Popular.

Las Rogativas , hoy

En los Principios y Orientaciones del Directorio sobre la Piedad Popular del Concilio Vaticano II se dictamina que “ la fecha de la procesión de rogativas la establezca la Conferencia Episcopal de cada país” y define este tipo de procesiones como de “súplicas públicas de la bendición de Dios sobre los campos y sobre el trabajo del hombre, que tienen un carácter penitencial”.

Como colofón de estos apuntes sobre rogativas, se incorpora información adicional sobre varias noticias de prensa publicadas durante el seco y caluroso verano de este año de 2003, todas ellas alusivas a rogativas pro lluvia, en las que pueden advertirse los cambios experimentados en la gestión, ceremonias y ritos de estas tradicionales ceremonias.

11/08/2003

El Papa se ha asomado a su balcón de Castelgandolfo pidiendo que recemos para que llueva, que conceda a la tierra sedienta el alivio de la lluvia… ( Terra)

28/08/2003

Siete pueblos de Larraun adelantan las rogativas a San Miguel para pedir lluvia.
Diario de Navarra

Los ganaderos estiman que urge el agua, no para consumo, sino para tener pasto.

Albiasu, Baraibar, Alli, Astitz, Iribas, Oderitz y Madotz son pueblos del Valle de Larraun que conforman el paraje denominado Urrizti ( lugar de avellanas ). Desde tiempo ancestral, sus vecinos celebran en septiembre una rogativa en San Miguel de Aralar para pedir por el bienestar de su ganado. Este año la sequía apremia y por eso decidieron adelantar esta ceremonia religiosa, en este caso especialmente dirigida a pedir la llegada de lluvia. La cita se celebró ayer y vecinos de estos concejos, en buena parte dedicados a tareas agrícolas, llenaron la iglesia.

“Danos lluvia saludable a esta tierra árida”. Así comenzaba el texto para introducir las rogativas previas a la eucaristía, recogido en un libro antiguo del santuario. Un mismo objetivo unía a todos los fieles reunidos que ayer se acercaron hasta Aralar: pedir agua. De momento, los depósitos de los pueblos disponen de reservas, porque las últimas tormentas han aliviado algo la escasez. Pero lo que hace falta rápido es agua para el pasto del ganado (…)

Los feligreses rememoraban los años en los que subían a hacer la rogativa a pie “veníamos andando, almorzábamos por el camino y luego pasábamos el día. Pero ya estamos mayores…”
( http://www.iglesianavarra.org/hemeroteca/20030828.htm)

02/09/2003

El Obispo pedirá a los fieles que recen para que llueva mientras se anuncia la llegada de tormentas.
Los fieles de las parroquias de Murcia rezarán en las eucaristías de los domingos para que llueva sobre la Región.

El Obispo de la Diócesis de Cartagena, Manuel Ureña, enviará una comunicación este mes a todos los sacerdotes de la Diócesis “para que se levanten sus oraciones a Dios con el fin de que nos otorgue el don del agua”.

El Obispo atiende así la petición del Presidente del Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura, quien se reunió ayer con Ureña para pedirle que intercediera y organizara los rezos de los fieles en favor de la lluvia, justificando su decisión de utilizar la oración para pedir que llueva en que “los agricultores son creyentes y a Dios hay que pedirle las cosas”. El Presidente explicó que el sindicato se había decidido a pedir rogativas por la lluvia porque “somos creyentes y tenemos fe; la fe mueve montañas, y los regantes siempre miramos al cielo esperando que llueva, y más en un momento tan preocupante como éste”.

Los regantes del trasvase Tajo-Segura de Alicante, Almería y Murcia, tienen previsto también celebrar una peregrinación hasta el Santuario de Caravaca, para ganar el jubileo el próximo 18 de Octubre. Además, los agricultores pedirán –en palabras del Obispo- “la bendición del cielo y el agua de la vida con toda devoción”. Los regantes insistieron en que”la situación en la cuenca es preocupante y alarmante, con los pantanos al 13 por ciento de su capacidad”.

El Obispo, que recalcó que “hay que confiar en el poder de la oración, y por ello le vamos a pedir el don del agua, porque Dios conoce muy bien nuestras necesidades, pero hay que pedírselas”, enviará una comunicación escrita a las 291 parroquias de la Diócesis de Cartagena. Los fieles que asistan a las misas dominicales pedirán en las eucaristías que llueva en la Región.

Si las predicciones de los meteorólogos se cumplen, la lluvia llegará a la Región antes de que comiencen los rezos por el agua.(…) A partir de hoy, la situación atmosférica comenzará a cambiar. El cielo estará prácticamente cubierto, habrá riesgo de tormentas y las temperaturas no superarán los 30 grados…”
( La Verdad Digital. Murcia / Región. Martes, 2 de septiembre de 2003)Fuente : Tiempo.com

Mundo Rural

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