La expansión descontrolada de la garrapata bovina encendió las alarmas en el sector ganadero de Entre Ríos, provocando pérdidas económicas estimadas en 250 millones de dólares anuales. Este flagelo, que afecta principalmente al centro-norte del país, genera un impacto superior incluso al de las retenciones ganaderas a nivel nacional, calculadas entre 100 y 150 millones de dólares.
Juan Diego Etchevehere, director del Distrito 7 de Entre Ríos de la Sociedad Rural Argentina, fue enfático en su llamado de atención. En diálogo con Mundo Rural, afirmó: “No es algo que pueda combatir el productor solo. El problema excede las posibilidades del productor individual”.
Un problema que ya estuvo controlado
Etchevehere recordó que en las décadas de 1970 y 1980 el SENASA logró combatir la garrapata con cierto éxito gracias a una estrategia integral, planificación y un trabajo coordinado con gobiernos provinciales y productores. “En aquel momento se redujo a muy pocos lugares geográficos. Hoy la situación es peor que hace muchísimos años, y por eso encendemos esta alarma”, advirtió.
Quién hace qué en el control de la garrapata
En Entre Ríos, la Fundación para la Lucha contra la Fiebre Aftosa (FUCOFA) que está integrada por las tres entidades representativas del sector agropecuario entrerriano: la Federación Agraria Argentina (FAA), la Federación Entrerriana de Cooperativas (FEDECO), y la Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos (FARER), es la encargada de controlar los tratamientos y supervisar los egresos de animales desde campos con tratamientos en curso o por implementar.
Por su parte, el control de ingresos y tránsito de animales dentro de la provincia es responsabilidad de SENASA y la policía sanitaria, así como la facultad de instrumentar sanciones a quienes incumplen las normativas.
El marco legal que regula esta tarea es la Resolución SENASA 382/2017, que establece que el productor es el responsable primario de ejecutar un plan sanitario en su establecimiento acorde a la estrategia sanitaria de su zona o provincia. Además, en zonas libres de garrapata, cualquier persona o profesional que detecte un ejemplar vivo debe notificarlo obligatoriamente, para que el organismo actúe según el protocolo de declaración y atención de focos.
¿Quién debe hacerse cargo?
El Distrito Entre Ríos de la Sociedad Rural Argentina se diferenció de las entidades que integran la Fundación para la Lucha contra la Fiebre Aftosa (FUCOFA). Mientras algunas organizaciones ponen la responsabilidad en el productor, Etchevehere remarcó: “No ponemos la responsabilidad exclusivamente en el productor, sino en las autoridades nacionales. La competencia la tiene el SENASA, en combinación con los organismos provinciales o fundaciones”.
El dirigente subrayó que el productor combate la garrapata “de la mejor manera posible tranqueras adentro”, pero es la víctima de la falta de erradicación. “Su responsabilidad es la menor, no la mayor. Colaborará y hará lo mejor, pero el liderazgo y la generación de un plan nacional deben estar en manos del SENASA, articulado con provincias y productores”, enfatizó.
Reclamo urgente
El sector ganadero exige acciones inmediatas para frenar un flagelo que genera graves perjuicios económicos y amenaza la sanidad animal en el país.















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