“Halal significa permitido para el consumo por musulmanes”, explicó Khalil, y precisó que, en el caso de las carnes, la certificación implica que “la faena y la producción fueron supervisadas y realizadas por faenadores musulmanes”, cumpliendo con los requisitos religiosos y técnicos que exige este tipo de mercado.

Según detalló, el proceso de certificación comienza con la habilitación de la planta. “La planta pasa por un proceso de auditoría mediante el cual se habilitan las instalaciones y también su sistema de gestión halal, que es fundamental para que una planta pueda producir carnes con rito halal”, señaló.
La certificación halal de planta constituye la puerta de entrada a los mercados musulmanes, ya que posteriormente permite acceder a la certificación halal de producto. Este segundo paso “garantiza la trazabilidad de la faena y la supervisión halal a lo largo de todo el proceso productivo”, indicó la representante de The Halal Catering Argentina.
Khalil remarcó además que no existe un único estándar halal para todo el mercado musulmán. “No hay un solo estándar halal para todos los destinos”, afirmó, y explicó que por ese motivo “asesoramos a las empresas para que puedan adaptar los estándares y los procesos que requiere cada mercado”.
En este contexto, destacó el potencial de crecimiento que representa este segmento a nivel global. “Las empresas que ya cuentan con certificación halal y tienen bien implementado su sistema de aseguramiento halal tienen una gran oportunidad para seguir creciendo en un mercado de más de 1.900 millones de musulmanes distribuidos en todo el mundo”, concluyó.
















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